Nunca te canses de oír

Acabamos como acaban los conciertos, con la luna como testigo, repletos de satisfacción y con el deseo de más, de mucho más, de repetir lo que durante tanto tiempo se nos negó. Pero habíamos empezado horas antes, allí dónde la hospitalidad se hace carne, y la fiesta cobra su significado. Con una barra por bandera, la música desplegó sus alas, convirtiendo una tarde cualquiera, en inolvidable. Unas manos expertas, fueron regalando canciones sin cesar, colándose entre las copas que siempre estaban llenas. Cristales llenos de contenido, que fueron despertando nuestras ganas de seguir escuchando ese Indie, que tanto nos da. Y cargados de euforia, llegamos al Cortijo, y vimos como se obró El Milagro. Retornaron las guitarras, asaltando el silencio que tanto tiempo fue, cubriendo aquel descampado de música, de nuevo. Se notaba que había ganas, sobre, y frente el escenario. Volvieron los puños al aire, los coros al cielo, y la cerveza a brotar. Y amarrados a nuestras sillas, coreamos cada una de sus canciones, devolviendo a la vida unas gargantas que parecían apagadas. Repasaron antiguas y nuevas, himnos reconocibles que nos abrieron en canal y deseamos que aquel concierto no tuviera fin. Y volveremos, a verlos, a Viva Suecia y a otros, porque mientras no nos cansemos de oír, seguirá viva la música…

PD: A Choco, Ana, Gema y Amanda, abanderados del retorno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
27 − 2 =