…y tres

Uno. El comienzo de todo, el primer paso, la salida. Tras él, la nada más redonda, todo lo negativo que puedas imaginar y que aún más, deseas olvidar. Aquello que dolió y que hoy te hace un poco más desconfiado, o cuidadoso, como lo quieras ver aunque ambas cosas te restan libertad para ser completamente feliz. Uno, impar, caminando sólo, buscando sumar para ser más, atisbo de esperanza de lo que ha de venir, que como mínimo, será el doble.
Dos. La continuación, el siguiente paso tras el primero, el segundo que no te puedes perder. El estrecho margen, par, por supuesto, que hay entre el principio y el final, la trama. Los besos en la frente, ahí, justo en medio, entre ceja y ceja. La inminente llegada del siguiente paso, el que nos ha de llevar al final. La pareja perfecta, el sonido constante en “D» mayor. El penúltimo, la casi acabada cuenta atrás.
…y tres. El final. El salto al vacío, la sorpresa esperada, repetida, reiterada. Alegría desbocada, sonrisas infinitas. El abandono de la paridad y la transformación en cada vez más. Resultado de la unión de los anteriores, que decidieron sumarse para dejar de ser uno o dos. La meta, la puerta que te lleva a todas tus ilusiones. Las promesas cumplidas y la ilusión de las que volverán a venir. Las caricias, las esperanzas, el beso inesperado.
Las cosas más bonitas ocurren tras el tres. Uno, dos y …
A mí sobrino Javi. Para que no olvide nunca contar hasta tres

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