Has tocado 20.
Dejas atrás las decenas y entras de lleno en la veintena, con pocas ganas, con muchos miedos, pero estoy seguro que con la misma convicción que los años anteriores. Has crecido a pasos agigantados, o eso me ha parecido a mí, dejando tras de ti, un reguero de recuerdos que me asaltan a cada foto tuya, a cada foto nuestra, que hay repartidas por toda la casa. Bebé, niño, adolescente , adulto, el resumen de un crecimiento y de una vida, que se me han antojado demasiado veloces.
Creciste sin saberlo, a la par de los miedos de tus padres de verte sano, de verte feliz, con la eterna duda de si lo estaríamos haciendo bien. Creo que solo basta con conocerte, para saber la respuesta. Ahora revolotean otros miedos. Que no te falte de nada y que tengas un buen futuro. Por nuestra parte, haremos todo lo que está en nuestras manos para que así sea. El resto, está en las tuyas, y nunca mejor dicho. Repartes salud en cada masaje, cocinas los fines de semana, y das ostias como panes, cada vez que combates. En tus manos está tu futuro, y estoy seguro que lo moldearás para que sea lo que tú quieras.
El tiempo no ha conseguido borrar esos hoyuelos y ojalá no lo haga nunca. Ahora los acompañas de trenzas o de moño, o melena al viento, haciéndote más bello cada día. Tampoco ha conseguido arrebatarte la bondad y espero que no lo haga jamás.
Ojalá que tus padres hayan sido el faro que alumbra tu vida, iluminando tu camino, espejo en el que mirarte. Tan diferentes pero unidos en el amor que te tienen. Por mi parte, te diré y aunque no lo creas, tú lo has sido mío. Porque en mis momentos más bajos, eres la razón, la fuerza y el sentido. En mis días más oscuros, eres el Mi faro, así que por favor, no dejes de brillar.
Feliz cumpleaños, pichón.
Te quiero, siempre.