Depresión. La madre de todas a las amarguras, tristeza llevada al extremo que mata en vida, haciéndote desear la muerte antes que convivir contigo. Yugo del alma que te encadena a la nada, porque nada es lo que te hace desear, arrancando de cuajo cualquier mota de esperanza de lograr todos esos sueños que borra de tu mente para que no tengas a que agarrarte, alejándote de todos tanto, como de ti mismo. Cuesta descubrirla porque siempre hay gente triste, y se camufla entre ella, pasando como una racha mala más, entre días que adolecen de luz para aquellos que la sufren, por mucho que brille ella sol. Enfermedad que engulle ánimos sin piedad, escupiendo cadáveres vivientes que buscan consuelo y salvación para no acabar en el olvido de sus vidas. Y sólo unos cuantos ejemplos han puesto voz a todos los no pueden hablar, y Salvados rescata del olvido a aquellos que forman parte del uno de cada cinco, que consiguieron huir de aquella depresión que los quería para siempre junto a ella…