No, no soy mucho de Navidad. Suele la gente dejar para esas fechas lo que deberíamos hacer todos los días del año. El achuchón de última hora, esos deberes que haces copiando porque de ti no sale atender en clase. Imploran a nuestros corazones que se enternezcan buscando la compasión que deberían tener por toda esa gente que lo necesita. Son esas fechas días de encuentros, de reunión, de decirles a los familiares y amigos, cuanto los queremos, como si tras la fiesta, el amor desapareciera. No entiendo de fechas para los sentimientos. Eso es algo que todos llevamos dentro y que deberíamos demostrar todos los días. Nos atiborramos de abrazos y embriagados de felicidad, pasamos las navidades entre comilonas que pretenden unir aún más a quienes ya llevan tanto tiempo juntos. Me quedo con el trabajo diario, porque la tristeza y la necesidad, no están acotados, y puede que una sonrisa ilumine muchos días algo más que un árbol de Navidad. Porque de eso trata la vida, de sentir a diario y de despertar al mundo todos los días. De luchar para hacer un poquito mejor todo cuanto nos rodea. Y no lo digo porque sea Navidad, sino porque he visto “Tres anuncios en las afueras» que me han recordado lo jodida que es la vida, cuantos sentimientos somos capaces de albergar, y que el perdón es el más poderoso de todos, y que depende de ti y de tu actitud, que quieras ser feliz o no. FELIZ VIDA a todos!!