Te recuerdo, pequeño, indefenso, amarrado a una vida, que ya nada más nacer, te lo quiso poner difícil. Pero a base de esfuerzo, sobre todo por tu parte, y de amor, todo el que la mami y yo te pudimos dar, sobreviviste y creciste. Tus hoyuelos en la cara, son el reflejo de la felicidad. Has sonreído desde siempre y te has conformado con lo que podíamos darte. Tal vez no ha sido todo lo que esperabas, pero hemos intentado que fuera lo mejor. Soñaba los fines de semana con Max Steel, con Código Lyoko, con Slagterra, y muchos más personajes de ficción, que hacían de nuestra realidad algo especial. Siempre pegado a mí, abrazado, y viendo como has pasado de perderte entre mis brazos, a no poder abarcarte en un abrazo. Has crecido y sobre todo madurado, aprendiendo desde muy pequeño, lo que está bien y lo que está mal, y procurando hacer siempre lo correcto. Se que has apretado los dientes y tragado con cosas que no te han gustado, y eso, te hace fuerte, mejor. Y me gusta. Me gusta la persona que se está forjando, el adolescente que aún sueña y juega con su Play, pero responsable. Has alcanzado los 14, acumulando vida, sumando experiencias, y la niñez se ha ido diluyendo. Este 23, alumbra un adolescente feliz, un hijo maravilloso, y una gran persona. Así que llegado a este punto, no se si felicitarte por tu cumpleaños o felicitarme yo, por el hijo que tengo.
PD: El buen camino, siempre tiene recompensa, y sigue así de feliz. Procuraré estar siempre a tu lado para ayudarte a lograrlo