Plenilunio

Has de saber que este tampoco es un relato alegre. No vas a encontrar sonrisas, ni esperanzas, ni tan siquiera luz. No hallarás faros que te salven del naufragio, ni manos que agarran en el último momento. En él sólo hay preguntas sin respuestas, dudas que hieren, angustias acumuladas día tras día, escombros y cenizas. Ni siquiera hay huidas, tan solo quietud, rendición, la espera del golpe de gracia. No hay sentido, ni razones, sólo dejarse llevar, que pase el tiempo y que duela, eso sobre todo. Que escueza la piel, que sufra la cabeza, que llore el Alma. Perdí la invitación para esta vida y tampoco me apetece colarme en la fiesta. Y aún así, se que debo mantenerme cuerdo, vivo. Mi hijo no me perdonaría haberle mentido cuando le decía que hay que luchar en la vida y que es maravillosa. Con el tiempo me echaría en cara que no cumplí con lo que le trasmití. Y no soportaría verlo sufrir a él también. No hay ganas pero es obligación buscar un plenilunio que alumbre esta oscuridad…

Leer Más

Fondo

Ha llegado el momento. Existe un abismo entre lo que quiero ser, lo que necesito ser, quién debería ser y lo que realmente soy. Un hueco tan grande como mi propia decepción. He vuelto atrás, hasta hace años, perdido, desorientado, flotando en la nada, intentando encontrar una atisbo de lo que llegué a ser. Pero no hay solución. Ni siquiera los grabados en mi cuerpo me dan la respuesta, ya no tienen sentido. No encuentro esa razón, ni el hilo que me ate a nada, porque eso es lo único que veo, que siento, nada. Las cenizas ya no esconden al Fénix, no tiene fuerzas para resurgir. Así que toca armarse de valor y afrontar la realidad, sumergirse en lo más profundo, dejarse abrazar por las sombras y que te arrastren hacía el fondo. Coger aire, contener la respiración, y una vez allí, un poco por necesidad y otro poco por miedo, impulsarse y salir a flote, o abandonarse para siempre.
PD: Te llevo conmigo Ismael, que me da miedo bajar solo…

Leer Más

La duda

Siempre he defendido que hay gente que no merece estar en este mundo. Ahora siento, que me he convertido en uno de ellos. He ido transformando Reinas en Ángeles, ascendiéndolas a los cielos para luego dejarlas caer. Una tras otra, en un juego tan macabro, como la mente y el corazón del que hoy escribe. Ya no hay vueltas atrás, ni perdón, ni redención. Sólo castigo en forma de soledad. Y es que así me siento y así debo seguir, para no volver a tocar a nadie. Y es que, esta extraña forma de querer no se parece en nada al amor, y ese sentimiento que aflora con tanta rapidez, hay que arrancarlo de raíz. Así no habrá más víctimas, ni más lágrimas, ni más huidas. Sólo así, la gente será, realmente feliz. Lejos del dolor y del llanto. Lejos de promesas incumplidas. Lejos de mi, en definitiva. Así que llegados a este punto, me asalta la gran duda. No es peor suicidio, el de seguir rondando este mundo…??

Leer Más