Despierta el día saludando a la mañana con ambiente fresco. La Luna y el Sol comparten cielo aunque jamás llegarán a tocarse. Y mientras una sella sus ojos el otro derrama su brillo pintando todo de luz y calor. La calor se acentúa con el paso de las horas transformando el ambiente fresco y húmedo, en seco y nublado. El agua invisible se transforma en nubes de algodón que se pelean entre ellas por ver quién se diluye antes devolviendo a la tierra lo que el sol le robó. El cielo azul se viste de negro, el viento grita a las nubes que se alejen mientras intenta empujarlas para apartarlas de allí. Truenos y rayos se adueñan del firmamento y mientras unos y otros discuten, el agua vuelve por fín al lugar de donde salió, a la tierra de los hombres…