C-19

Podría parecer un personaje de Dragon Ball, pero no, es el virus que vive entre nosotros. No dejo de pensar, como algo tan pequeño, ha hecho cambiar tanto nuestra forma de vivir. Las noticias más importantes caminan ahora por la senda de la incidencia, medida standard del contagio y que es la culpable de confinamientos o no, de cierres perimetrales, o no, o de llevar mascarilla, según el sitio dónde estemos. Nos hemos acostumbrado a mantener las distancias, a dosificar los abrazos, mucho más los besos. A guardar colas, a tener paciencia en ellas, a evitar sitios cerrados y buscar mucho más el aire libre. A palabras nuevas, como gel hidroalcohólico, como PCR, test de antígenos, carga viral, innumerables términos que siempre estuvieron ahí y que jamás salieron de nuestras bocas. Ahora conviven con nosotros, como convive el virus, como algo normal, aunque no lo sea. Han llegado con él nuevos cambios y avances, como las vacunas, la gran esperanza para sacudirnos esta pandemia. Que se las pongan o no, depende de cada uno, porque virus trajo consigo también, las teorías de la conspiración. Múltiples especulaciones del origen del virus, la búsqueda incansable de un culpable de esta pandemia, de los porqués, y más recientemente, de la efectividad de las vacunas y de su seguridad. El Covid ha traído consigo muchas cosas, pero para mí, la peor es el miedo. Ese miedo irracional de muchos a no saben qué, exactamente. A contagiar, a contagiarse, a salir, a no salir. A la disyuntiva constante de querer estar con alguien y a la vez no querer. A pensar constantemente que les pasará. En definitiva, miedo a vivir. Les ha atenazado, los ha debilitado mentalmente, hasta conseguir anularlos, hacerlos indecisos, incoherentes, cobardes. Hay unas normas que todos debemos seguir, y fuera de ahí, la vida sigue, porque esto pasará y la vida seguirá. Que quedará de nosotros cuando esto ocurra? Eso está en manos de cada uno de vosotros…

Leer Más

Si nos enseñaran a perder…

Se ha vuelto a desplegar la magia. No ha hecho falta mucho, tan sólo con leer el título de su último libro, sabes que no defraudará. Es de esas personas (porque llamarlo sólo escritor se queda corto) que te envuelven con su trazo fácil pero profundo, sencillo pero directo, llano y sensible. Todas sus historias, rezuman vida, lecciones, esperanza. Que un libro te transporte a otro lugar, a otro tiempo, a otra vida, es porque es bueno, pero si además te arranca sentimientos, haciéndote sentir lo que lo que siente el personaje de lo que estás leyendo, es otro nivel. Me he sumergido en su primer relato, y ahí estaba él. De nuevo entre sus palabras, entre sus frases, amuletos para la vida, nuevas perspectivas para afrontar el día a día. Es reconocible, pero siempre es nuevo. Y lleva razón, basta con alejarse para ver mejor el mundo. Empeñados en observar sólo lo cercano, padecemos egoísmo miope, empeñados en pensar en nosotros y en lo que tenemos delante de nuestras narices, dejando a los demás de lado. Seria conveniente ponernos los zapatos de otras personas, y saber por dónde pisan y que sienten, antes de juzgarlos. Tal vez así, entenderíamos mejor todo y a todos.

Se ha vuelto a desplegar la magia, y he vuelto a emocionarme, a sentir, a llorar. Le ha bastado el primer capítulo para demostrar, que su nuevo libro es como los anteriores, una magnifica obra, que no debes dejar de leer.

PD: Gracias a Albert Espinosa, por sus libros y por sus lecciones.

Leer Más

Al otro lado

Se mecen las cortinas en brazos del viento, que invisible y silencioso, las intenta apartar para poder pasar al otro lado. Lo noto, sin que llegue a rozar mi piel, sin que llegue a refrescar siquiera, pero se delata con el baile que arranca a unos pliegues, que se tensan con cada uno de sus pequeños envites. Desde este lado, la tarde suena a silencio, roto, por algún que otro coche atravesando la calle en dirección indefinida y acallando a los pocos pájaros que se atreven a salir de sus nidos a estas horas. Al otro lado, la templanza de una tarde de agosto. Quedaron atrás los días de infierno, de calor abrasador, dónde el sol dolía y el asfalto casi se derretía. Desde este lado, sabe a más a fin de estación, a ocaso estival, a verano que se va diluyendo. Otro año más a pesar de nosotros. Al otro lado, tú, tan cerca y tan lejos. Si cierro los ojos casi puedo tocarte, pero al abrirlos, es sólo una quimera. Pero tranquila, no hay dramas. Aunque desde este lado, las ganas, la añoranza y la pasión, me agitan, mientras las contengo para no desesperarme. No, no voy a volverme loco, eso no va conmigo, pero al otro lado sé que me esperan, tú, y mil planes más, y hoy, ya, un poco menos…

Leer Más

Amor o muerte

No le tengo miedo a la muerte, pero eso no quiere decir que quiera morir. Temo más al dolor, al sufrimiento, pero el dejar de existir aquí, no me asusta. Sobre todo me angustia perder a mis seres queridos, aquellos a los que amas. Pensar en su ausencia, en su falta de compañía, me produce un dolor indescriptible. Y es que juntar esas dos palabras, amor y muerte, resulta peligroso. Porque cuánto más amas algo, más crece el miedo a perderlo. Nos empeñamos entonces en controlarlo todo para que nada malo pueda ocurrir, sin saber, que es imposible conseguir tener todo bajo control. Los accidentes ocurren, el libre albedrío cumple su función, y ocurren cosas inesperadas que escapan a nuestro control, deshaciendo esa falsa seguridad que creíamos tener en nuestras manos. Tememos entonces por los demás, y dejamos de vivir como deberíamos, encorsetados en un rigor estéril que nos lleva a no ser totalmente felices. Amamos tanto, que olvidamos que la muerte llegará, queramos o no, y olvidamos lo más importante, el sentirnos vivos, disfrutar de lo que tenemos, aprovechar hasta el último segundo. Así que si alguna vez os preguntan que pesa más, el amor o la muerte, contestad sin dudar: LA VIDA.

Leer Más

Parar la tierra

Silencio, templanza, quietud. Cielo estrellado, firmamento oscuro, luna menguante. Noche de verano. Yazco rendido en mi cama, y reposáis conmigo hoy, atravesando mi mente, arrastrando con vosotros las palabras que ahora escribiré.

Todos buscáis las respuestas que os den paz y descanso. Fisgoneáis en vidas ajenas, tratando de encontrar la solución a vuestras dudas, a vuestras inseguridades, o peor aún, para demostrar que no estáis tan mal, si al otro le va peor. Os agarráis a clavos ardiendo para seguir creyendo, pero todo es inútil, si pierdes la fe en ti. Excusas, mentiras, y otras prestidigitaciones, para no llamar las cosas por su nombre: cobardía y soledad.

Mensajes en botellas lanzados al mar, con la esperanza de que su destinatario sea quien debe ser. Travestis de la mentira, tratando de hacernos creer, que son, lo que no son. Dignos sin martillo, y sin palabra. Llaneros solitarios, defensores del egoísmo y sus consecuencias. Capitanes que abandonan el barco cuando nadie los ve, y tratan de hacernos creer, que es por nuestro bien.

Creo que no me dejo a nadie. Os mostráis sin querer y os veo. Observo cada paso que dais y lo pongo en contexto. No os juzgo, pero saco conclusiones. Seguro que es lo mismo que hacéis conmigo. Y os aseguro que lleváis razón en lo que pensáis. Porque yo no me escondo. Para bien o para mal, esto es lo que hay. No quiero cambiar nada, ahora, claro. Más adelante, ya veremos. Eso depende sólo de mí.

No hay discursos vacíos, ni palabras enredadas. Basta con saber. Porque por mucho que queráis, es imposible parar la tierra…

Leer Más