Inalcanzables, decían. Metas tan lejanas que ni existían, como el futuro. Pero a medida que avanzamos, el trazo de lo que sería, se iba adivinando y lentamente, el traslúcido mañana tomó forma, dejando ver trazos, sus líneas, esas que nos guiaron hasta él. Hemos cumplido los pagos acordados, y esta aventura a largo plazo, nos va dejando una historia que contar, aquella por la que nos recordarán. Porque de eso se trata, de sobrevivir al olvido, de mantenernos vivos durante y después, de dejar algo bueno a los demás y tratar de ser inspiración ahora y siempre. Tal vez, jamás acabe de llegar, pero nunca dejaré de caminar…