Sueños de sofá

No era la primera vez, tampoco será la última que tenga que huir al sofá para protegerme del fuego cruzado entre tu y yo. Días en blanco, de soledades impuestas por ti. Poco a poco has ido transformado en hielo todo lo que tocas, borraste la palabra “ilusión» de tu diccionario y pretendes arrastrar la mía también hacía la oscuridad de la rutina. Días sin sexo y sexo sin pasión, no se que es peor, cumpliendo a regañadientes por tapar mi boca y dejar de oírme pedir algún halago que vuelva hacerme sentir tan deseado como querido, dándome la ración necesaria que sacie mi sed de cariño y roces. Y hasta la próxima… Las salidas se han transformado en paseos, a solas con mis pensamientos, porque son los únicos que me acompañan. A ti esto de andar te cansa tanto como la vida que tenemos. Así que te limitas a sentarte, a no hacer nada, a dejar que los días mueran, lentos, dolorosos, como nosotros. Entreguerras que minan nuestro corazón sin saber que decir y donde pisar, para que no nos estalle en las manos. Me alejo de ti, otra noche más de discusiones, para ni siquiera, tener que olerte. Los olores siempre traen algún recuerdo, y no quiero que alguno de ellos, me juegue una mala pasada. Y es aquí, en el sofá, donde soy consciente de todo. Porque la distancia que hay entre tu y yo, no es sólo de unas habitaciones. El vacío se ha instalado, huele a desierto y aprieta la sed. Aquí lucho por sobrevivir y sueño con otra vida, con felicidad infinita, con mares de esperanza y por un momento pienso en poder reunir el valor suficiente para tomar decisiones y acabar con esta guerra silenciosa que está acabando por destruir nuestro mundo. La amenaza fantasma de nuestra cobardía nos llevado hasta aquí. Así que tumbado en mi sofá me pregunto, a quien podré consultar que hacer, si no tengo almohada…

Leer Más

…y tres

Uno. El comienzo de todo, el primer paso, la salida. Tras él, la nada más redonda, todo lo negativo que puedas imaginar y que aún más, deseas olvidar. Aquello que dolió y que hoy te hace un poco más desconfiado, o cuidadoso, como lo quieras ver aunque ambas cosas te restan libertad para ser completamente feliz. Uno, impar, caminando sólo, buscando sumar para ser más, atisbo de esperanza de lo que ha de venir, que como mínimo, será el doble.
Dos. La continuación, el siguiente paso tras el primero, el segundo que no te puedes perder. El estrecho margen, par, por supuesto, que hay entre el principio y el final, la trama. Los besos en la frente, ahí, justo en medio, entre ceja y ceja. La inminente llegada del siguiente paso, el que nos ha de llevar al final. La pareja perfecta, el sonido constante en “D» mayor. El penúltimo, la casi acabada cuenta atrás.
…y tres. El final. El salto al vacío, la sorpresa esperada, repetida, reiterada. Alegría desbocada, sonrisas infinitas. El abandono de la paridad y la transformación en cada vez más. Resultado de la unión de los anteriores, que decidieron sumarse para dejar de ser uno o dos. La meta, la puerta que te lleva a todas tus ilusiones. Las promesas cumplidas y la ilusión de las que volverán a venir. Las caricias, las esperanzas, el beso inesperado.
Las cosas más bonitas ocurren tras el tres. Uno, dos y …
A mí sobrino Javi. Para que no olvide nunca contar hasta tres

Leer Más

La maceta

Ellos, venidos de otras tierras, más pobres, más oscuras, más esclavas, menos esperanzadoras. Huyeron, no buscando el paraíso, si no tan sólo, un lugar donde sobrevivir y poniendo en peligro lo único que les pertenecía, su vida, llegaron aquí. No eran lo que soñaban pero les bastaba para comer. Una asociación se ocupa de los niños, de los más vulnerables, de aquellos que aún sueñan con ser felices, de los que a pesar de estar lejos de su país, luchan por mejorar en este. Llevan días en la calle, poniendo precio a algo que no debería tenerlo, la solidaridad, a la ayuda para poder cuidarlos, cambiando macetas por euros.
Ella, nació aquí y aquí sigue. En el negocio de su padre, aquel que empezó como algo pequeño y que hoy da trabajo a tanta gente. No descansa, juntando las mañanas con las tardes al borde de las noches. Dicen que tuvo un amor, que le arrancó la sonrisa. Dicen que luchó contra la muerte y salió vencedora, y que a partir de ahí, vio la vida de otra manera. Volvió entonces su sonrisa, esa con la que te atiende, la que no borra de su cara. La que acompaña al cariño con que te trata, la tranquilidad que desprende, la paz con la que te deslumbra.
Ella y ellos se unieron, se ayudaron sin saberlo, porque aquella maceta que compraron, fue, alimento para ellos y reconocimiento para ella…

Leer Más

Amores de vida

Buscamos hasta dejado de la almohada pero no lo encontramos. Aquel amor que nos teníamos huyó, cansado de la rutina y de no ver claro el futuro. En realidad tenía pánico del futuro que veía y en vez de hablar, se puso su traje de cobardía y se largó. Quedó el lado vacío en la cama cuando me fui, el izquierdo, el mismo donde ahora duermo solo, y te dejé huérfana de amor, de promesas, de futuro juntos, de planes inconclusos. Te aboqué a la tormenta, al desierto de la soledad, y ese hueco que queda entre la esperanza y el nunca más, al infierno de la ruptura. No quiero saber cuantas lágrimas derramaste, muchas más que las mías, y te aseguro que fueron bastantes, porque puedo soportar mi dolor pero no el tuyo. Sobreviviste, sacaste adelante tu vida y la de él, y por encima de todo, perdonaste. Nunca os he dejado solos, a pesar de mis idas y venidas. Y hoy por fin, vuelves a sonreír. Te vistes de ilusión para salir a la calle y te has mudado muy cerca de mi. Ya nada será como antes, pero lo que ahora tenemos, no quiero perderlo jamás. He comprendido que aquellos “que si tú, que si yo» eran todo “nosotros», una batalla entre mis silencios y tu acomodamiento. Hicímos saltar todo por los aires y con los años hemos construido algo nuevo. Ambos sabemos que no volveremos a estar juntos pero siempre serás mi gran amor. Tu perdón me ha dado la vida. Espero que mis palabras, te devuelvan aún mas la sonrisa.
PD: A Encarni, mi ex, mi amiga, la madre de nuestro hijo

Leer Más