El baile…
Ocurrió en un Palacio. Cambió deportes por música, atrapando con cada acorde a todos los que estuvimos allí. Un viaje inolvidable por cada una de sus canciones, haciendo saltar a cada uno de los asistentes, conocieran o no sus letras. Sorprendieron con su estética y cambiaron el guión que casi nos avisamos de memoria, dando un giro inesperado al concierto. No conocíamos el siguiente paso y nos lanzaban al vacío con cada canción. No hubo ninguna mala, tan sólo el deseo de que no terminará jamás y el buen sabor de boca que dejó el final. Un Baile que nos tuvo activos desde que empezaron hasta que terminaron. Fueron Izal, encumbrando la música a lo más alto…