El Sur

Alargamos el viaje un día más para tratar de sacar todo el jugo a una tierra que nos ha enamorado a medida que íbamos conociéndola cada día más. Nos ha quedado mucho por descubrir y por probar, pero pudimos viajar a Tui para subir a la torre más alta de su catedral, residencia eterna de multitud de Santos, y vigilante perenne del río y su paseo. Hemos cenado en Bayona, al cobijo de la noche, degustando a pie de mar, pulpo y otros manjares, difíciles de olvidar. Navegamos hasta Ons, isla paradisíaca donde nos rebozamos en sus arenas blancas e hicimos turismo entre las bateas de mejillones, conociendo su crianza, y degustándolos a bordo de un barco, en la misma mar. Has habido comidas y cenas inolvidables, vino, mucho vino, y todo, en un ambiente que poco tiene que ver con lo que imaginamos de Galicia, una tierra maravillosa en la que sus gentes, amables sin descanso, nos han hecho sentir como en casa. Pero como ocurre en los mejores sueños, toca despertar y volver a la realidad, y por eso andamos en dirección opuesta al amanecer, dando la espalda con tristeza, a una tierra que nos acogió por unos días, regresando a la nuestra, allí, al Sur. Y es así, como otro año, hemos vacacionado juntos, acogiéndome entre dos parejas, para hacerlas impares, haciéndome sentir uno más y dándome la oportunidad de escapar con ellos de una realidad, a la que volvemos sin más remedio…

Leer Más

Al Norte

Partimos sin Sol. Esperamos a que el día se disipara para salir, y así, viajar de noche, para que el sueño se hiciera cargo de los niños y que el trayecto quedará sólo en un sueño para ellos. De abajo hacia arriba, en un constante abandono de kilómetros tras de nosotros, que se hacían infinitos a medida que nos conducían a nuestro destino. Porque fueron ellos los que nos trajeron hasta aquí aunque por momentos pesaron tanto como el sueño que intentamos despistar, y que al final, viajó con nosotros. Llegamos a Galicia tras una Estrella, que aún hoy no nos ha abandonado, y de su mano estamos descubriendo asentamientos Celtas entre las brumas de sus recuerdos, coronando una montaña, que se oculta entre nubes, para que los visitantes de hoy, no borren las huellas del ayer. Divisamos desde el pueblo que fueron, el país vecino, compartiendo río, que hace las veces de frontera, impidiendo mezclar tierras tan parecidas. Bajamos a pie de mar, para probar todo cuanto pudimos, teniendo como fiel guarda, al Atlántico, en el que se bañaron los más valientes, en una cala tan bonita, como el paisaje que la enmarcaba.
Hoy tocaba Santiago, de Compostela, claro, donde primero comimos y luego andamos. Mariscada y vino, entraron primero, arroz, carne y pescado, vinieron después, para calmar un hambre que va camino de convertirse en gula, y que quisimos contrarrestar con una caminata por la Catedral de Santiago y su plaza, fin de trayecto para todos los caminantes que se atreven a recorrer el camino más famoso.
Descansamos otra noche más aquí arriba, al Norte, planeando que ver y que descubrir de esta tierra en los próximos días, y tratando de guardar todo el verde que nos rodea y todas las maravillas que vemos, sabiendo que éste, está siendo, un viaje, espectacular…

Leer Más

Búsquedas

Nos gusta el morbo, la idea de saber, de encontrar, de sacar a luz algo que conocemos o intuimos. Nos quita el sueño lo que no podemos gestionar, aquello que escapa de nuestro control y nos empeñamos en demostrar esa desconfianza que nos martiriza, tanto, como la propia confirmación. Da igual si todo va bien, si somos felices en todo lo demás, debemos sacarnos esa piedra del zapato, aunque tras ello, ya no haya camino que recorrer. Tal vez sea cobarde o conformista, pero lo cierto es que prefiero confiar más y buscar menos, mantener esa felicidad que da la tranquilidad, no poner los límites tan altos, porque sé, que si yo los pongo a una determinada altura, tienen todo el derecho a ponérmelos a mi también. Prefiero abandonar la rigidez de mis actos, poder dar margen de maniobra y pensar bien que decisiones tomar. Hay pocas casualidades en la vida. Todo es un plan para que vayamos donde tenemos que ir, y acabar donde debemos. O tal vez, llevarlas nosotros a donde queremos. Porque la cobardía es un rasgo mayoritario, que nos hace callar por no dañar y tragar sin hambre. Somos imperfectos, supervivientes a toda costa, buscadores de excusas en el callejón sin salida, que jamás nos paramos a pensar, si vale la pena encontrar lo que buscamos, a costa de perder lo que tenemos…

Leer Más

Incasualidad

Dimos un rodeo para volver en el tiempo. Vivimos unos cuantos años en aquel lugar y ha sido hoy, cuando descubrimos, que no conocíamos nada de él. La historia nos esperaba detrás de cada esquina, en forma de anécdotas, que nos han hecho entender y sobre todo, comprender mejor, algunos de los secretos que esconde nuestra Graná. Realejo, el barrio Judío granadino, donde han convivido tantas culturas, entre Palacios y Cármenes, conquistas y crímenes, y sobre todo, huidas. Proscritos de por vida, perseguidos por la historia, por fin encontraron su lugar, allí en Jerusalén, de donde fueron expulsados también, hace ya tanto, y que hoy, tratan de amurallar, apartando a los musulmanes de su, también tierra, sufriendo los mismos horrores, a los que ellos fueron sometidos, durante tanto tiempo. Hemos escuchado, como fueron masacrados por unos y por otros, dejando su legado, por esta ciudad nuestra, memoria del pueblo que aún son, a pesar de todo. No es casualidad que la historia les de la oportunidad de ponerse en el otro lado, para así poder entender, los porqués de tanto odio, como tampoco lo es, encontrarse, con el destino, en una calle cualquiera, de este barrio judío…

Leer Más

Abolladuras

Eran sólo trazos, minúsculos destellos que surcaban un cielo negro y estrellado. La búsqueda de deseos nos llevó a tumbarnos en el límite de lo urbanizable, tratando de encontrar el alfiler perdido. Nos abrazamos a la tranquilidad, oyendo al silencio bramar y al viento murmurar, conversaciones nocturnas, que acaban cuando amanece. Nos relajamos, después de brindar por otro encuentro futuro, que nos habrá de llevar al mismo sitio, un poco más viejos y cansados, más llenos de bollos, por dentro y por fuera. Esa será la señal de que hemos vivido, porque las heridas sólo se tienen si se lucha, si te arriesgas a perder, porque sólo así, se puede ganar. Claro que duele, pero todo sana, y antes o después, se encuentra la felicidad, a no ser que decidas no buscarla, pero entonces todo habrá sido en balde y pasarás por aquí preguntándote, que cojones pinto yo. Sencillo, VIVIR. No sé si rendirse es una opción pero por ahora no la quiero. Seguiré buscando en el cielo estrellas fugaces y me seguiré llenando de abolladuras, así al morir, nadie podrá decir, que no viví…

Leer Más

Terminaciones

Y así es como se acaban las cosas. Lentamente, ahogadas en los vacíos que nos llenan, imperceptibles. Silencios que vuelven a gritar basta, arrastrándote a un final no escrito, al que se podía haber puesto ese punto, hace tiempo. Hubiera dolido igual, pero hubiera sido más sincero. Ahora toca desmontar todo, embalar pasados y tirar de la cadena para que el retrete se lleve los futuros que quisimos vivir por adelantado. Las prisas nunca fueron buenas, y es mejor disfrutar el presente, que soñar con el futuro. Han vuelto las cobardías a manejar los hilos, en un fifty-fifty, entre el dolor propio y el ajeno, entre el Amor y los enfados. Y así dejamos para el siguiente Domingo lo que no quisimos decir entre semana, porque ya tendríamos tiempo de hacerlo, y ese tiempo llegó. Aquí sólo hay un culpable, cobarde eterno, al que le sigue dando miedo la gente y su dolor, que lleva luchando tanto tiempo consigo mismo, que se olvidó de todo lo demás, preguntándose cuántas veces tiene que morir, para volver a sentirse vivo.Y así es como se acaban las cosas, con palabras sin terminaciones…

Leer Más

Ultima parada

He vuelto a desatar la tormenta. Experto demoledor y consumado traidor, hago añicos cuanto toco, empeñado en destruirme y destruir todo a mi alrededor. Tal vez sean los espasmos el precio a pagar por tanta mentira, y este dolor que roe las entrañas, por no saber contener un tsunami que lo engulle todo, arrasando mi propia vida y la de los que se me acercan. No ha regresado la oscuridad, porque nunca se fué. Ha vivido desde siempre conmigo, tratando de esconderla para que no rehúyan de mí. Va tocando huir, lejos, tanto que ni el recuerdo pueda doler. No soy merecedor de nadie, ni siquiera de mi mismo, y tengo tanto de mi Padre, que me entristece pensar, que he pasado toda la vida luchando por no parecerme a él. Que derrota tan amarga, más aún, cuando intentas mejorar, y lo único que consigues, es ser cada día peor. Buscad la luz en otros sitios, alejaros de este mar oscuro que sólo trae malos augurios y levantad la vista al cielo, porque allí vive la verdadera luz. Creo que ha llegado la última parada y a partir de aquí se viaja sólo. Ojalá los recuerdos duelan menos que la realidad y encontréis en ellos, el Yo, que jamás fuí…

Leer Más