«La buena suerte»

Llegué tarde, justo cuando terminaba el concierto. Fue en el más pequeño de los tres, sin consagrar, para los expertos, claro, y luciendo lentejuelas en una chaqueta negra. Pero aquella “casualidad», en un viernes de Granada Sound, consiguió lanzaros a la senda del éxito, y os encaramó a lo más alto de mis grupos preferidos. Os hicimos caso, y «volvimos» a veros en un Benalfest, donde posé a tu lado, y guardé la foto en “el álbum» de los recuerdos. Aquella noche, entre “expectativas y espejismos» os descubristeis como la gran banda que sois. Ni siquiera recuerdo que Izal cerrara el festival… Vuestras “cartas de navegación» os han llevado lejos. Música inconfundible Shinova, sello personal. Voz clara, nítida, potente, la de un Gabriel, que no sólo canta, si no que da vida a las canciones. Letras profundas, cargadas de vida y de verdad, y un directo, que te hace bailar, hasta la extenuación. Hay grupos que aparecen para rellenar huecos y otros, para mejorar la música. Pertenecéis a los segundos, aunque sois los primeros. Siempre os escuchamos “desde el otro extremo», como “mirlos blancos» buscando una “utopía» que vosotros habéis hecho realidad: mejorar con cada nuevo trabajo. Ahora sois “ídolos», que uniendo “palabras» y vistiéndolas de música, han logrado llegar a nuestros corazones. “Tengo” que deciros, que aún “nos debéis muchas canciones», que las esperamos impacientes, y las recibiremos con “la sonrisa intacta», porque siempre “apostaremos por vosotros». Se que los mejores momentos están por llegar, entre ellos, poder veros en directo. Mientras tanto, seguiremos escuchando y llamando, a “La buena suerte»

PD: A Shinova. Gracias por tantos ratos inolvidables…

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Cuando dejemos de ser nosotros

Hubo un tiempo en que fuimos. Otro en que dejamos de serlo. Y en ambos, siempre éramos la misma persona. Solos o acompañados. Creando nuestro propio camino y trazando las líneas que nos definieron. Pero eso ocurrió ayer. Hoy las he borrado y he trazado otras nuevas, parecidas a las de antaño, y el resultado, es parecido, pero jamás el mismo. Una constante evolución de la persona, que se deja arrastrar por la inercia de la vida, trasformando su alrededor, y a ella con él. En un mundo salvaje, dónde sobrevivir es lo que prima, no quiero que me roben mi futuro, ni que me priven de mi pasado. Porque en la intersección de ambos me encuentro ahora mismo. Un ahora efímero, que desaparecerá de las manos, tan pronto como yo termine de escribir este relato, y tú, de leerlo. Será entonces cuando te de por pensar, en que momento, dejaremos de ser nosotros, otra vez…

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