Una de Indies

Último día del año, rozando al primero del siguiente. Cómo todo en esta vida, pasado y presente a un segundo de distancia. El ayer, tras la estela del hoy, muy cerquita, aunque nunca lo atrapará. Y comprimidos en todo ese tiempo, recuerdos de tiempos pasados, de cómo comenzó todo. Allá vamos…

Amanecía el día conmigo. Conducía dirección vuelta, escoltado por el sueño que lentamente se disipaba amarrado al sonido de una voz muy familiar. Ya en sus inicios, las voces de sus hijos marcaban la entrada, recitando el nombre del programa y su presentador. Recuerdo aquel día con una sonrisa en la boca. Fue de los primeros programas y aquella dedicatoria me espabiló para siempre. No quiso dejarme solo en mi regreso, nunca lo hacía, y aquel tema sonó muy especial para mi, aunque todos lo escucharan. Por entonces, daba sus primeros pasos entre las ondas de la radio y las redes sociales. Desconocido para muchos y querido por otros tantos, pero con los años se ha descubierto. Porque su programa de Indie, ahora es conocido por muchos y los que lo queríamos, lo seguimos queriendo y admirando. Ahora todos quieren sonar en «Indie al descubierto», todos quieren hablar con José Luis. Ha crecido y ya suena en podcats en múltiples plataformas, ha organizado conciertos y hace entrevistas a todos estos artistas que antes parecían intocables. Y aún así, sus hijos siguen sonando en el programa. Y como no podía ser de otra forma, ha hecho nuevos amigos. En Barcelona vive un “Indie en Granada”, la otra mitad del programa, aportando toda su sabiduría musical y su incansable escucha de novedades. Siempre lo encontraréis con su gorra y su sonrisa puestas.

«Indie al descubierto», pasado y presente de un programa de música con mucho futuro. Espero que el 2023 sea el año de los reencuentros.

PD: A Jose Luis y Sergio, por llenar de Indie mis momentos y por su amistad.

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Otra felicitación más…

Estamos a una brizna de suerte para que comience la Navidad. El invierno nos alcanzó hoy, desnudo de frío este año, repleto de templanza, poniendo en duda la misma estación con su ambigua entrada. Pero sí, mañana giraran los bombos, cargados de ilusión para todos, amasando las bolas que han traer suerte a unos pocos, resignación para muchos. Mañana es oficialmente el inicio de la Navidad, aunque pareciera que comenzó hace semanas. Ciudades iluminadas, árboles decorados haciendo guardia en nuestras casas, belenes adornando estanterías, mantecados y polvorones inflando nuestros mofletes. Toda una parafernalia de esta época en la que solemos acordarnos de los que olvidamos el resto del año. Comidas y reuniones con toda aquella gente con la que pudiste reunirte el resto del año y no encontraste el momento, o simplemente no quisiste. Pero la Navidad tiene eso, que obliga a ciertas rutinas que aceptamos de mejor o peor grado, no vaya a ser que piensen que no tenemos corazón. Fiestas cargadas de felicitaciones de corta y pega, a cuántos más mejor, porque lo que importa es la cantidad de gente a quién felicitas, no la sinceridad con lo que lo haces. Por eso, esta no es una felicitación más, es mi felicitación personal a cada uno de vosotros. A vosotros que me tenéis en cuenta todo el año, que me llamáis porque sí, regalándome vuestro tiempo y vuestras palabras. Palabras de ánimo, de apoyo. A vosotros que me brindáis risas, buenos ratos, y que estáis en los malos. A vosotros, que no me dejáis caer y que aparecéis siempre que os necesito, sin llamar, sin esperarlo. A vosotros que os siento cerca a pesar de la distancia y del tiempo que pasamos sin vernos. A todos vosotros, y no porque sea Navidad, deseo que sigáis ahí tanto tiempo cómo queráis, mi corazón lo tendréis siempre abierto; que sigamos disfrutando otro año más juntos, de lo que sea, cuando sea; que la suerte nos sonría y nos permita seguir viéndonos tanto cómo podamos; y sobre todo, quiero vuestra felicidad, porque ella es la mía. Así que os espero, no solo estas fiestas sino el resto del año, para disfrutar de vuestra compañía.

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Estados

De nuevo por aquí, entre palabras, silenciosas desde un tiempo, que no mudas. Se complicó la cosa con saturaciones imprevistas, complicaciones de última y primera hora, dolencias propias y ajenas, desgana desmedida y cansancio acumulado. Se cerraron las ganas, las manos, la imaginación. Todo lo necesario para hilar algún relato que valiera la pena, pero no pudo ser, y se hizo el silencio en esta isla. Mientras tanto, la vida continúa incesante, incansable, trayendo los mismos problemas a las mismas personas que hace unos meses. Podríamos decir que todo sigue igual, pero con un tiempo de más. A ti, que tal vez me lees ahora. Sí, a ti, que repites ciclo una y otra vez, empezando dónde acabaste, o acabando dónde empezaste. Ese círculo infinito de la búsqueda constante de las respuestas imposibles. O a ti, que buscas en frases hechas, la autoayuda para sanar heridas. Amaneceres y atardeceres de demostración al mundo de lo feliz que eres. Aunque justificarse tanto nunca olió bien. Mostrar al mundo tu belleza, una y otra vez, fotografiando cada paso dado, para deleite de los demás, aunque creo que más aun, para el tuyo propio. Los egos se alimentan de uno mismo, y nunca ves el peligro hasta que lo tienes encima. Así lucen algunas ventanas al mundo. Tan sólo basta con mirar y sacar conclusiones. Quizás acertadas, quizás erróneas. Lo mismo alguna palabra perdida ha herido a alguien, pero seguro que tiene orificio de entrada y salida, así que sobrevivirá. Pero no podía resistirme a jugar a algo tan divertido como imaginar la vida de los demás, a través de sus estados…

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