Abandonamos otro año más la comida sin medida, el cansado descanso, piscinas y hamacas. Agosto exhala su último aliento y ya se van escuchando las voces de la rutina llamándonos a filas. Acaban otras vacaciones, éstas con sonido a ping-pong y con nuevos miembros en el grupo, deseando que se hagan eternos. Deboramos kilómetros en una vuelta como todas, mezcolanza de necesitarla y de miedo porque todo esto no acabe. Nos quedarán los recuerdos de todos nosotros y la seguridad de que pase lo que pase, seguiremos juntos sea donde sea. Llega el fin de estás vacaciones y la cuenta atrás para las próximas…