A prioris sin razón. Infinitas dudas metiendo miedo a todos cuando las piensan, sin tener porque, por que no es tu vida, sino la del otro. Eternas opiniones sosteniendo miles de verdades sobre los demás, que caerán como un castillo de naipes cuando el verdadero afectado sople y tome las decisiones que realmente le atañen al él y no a tí. No hurgo en tus pensamientos porque no son míos, así que tampoco pienses por mí, porque no soy tú. Has disfrazado de preocupación por mí todas tus opiniones, traspasando la fina línea del querer y la intromisión, cayendo así en el error de creer que te preocupas más por mí, que yo mismo. No mires más allá y si lo haces, recuerda que el horizonte no es siempre es negro, y tal vez no haya tormenta. Quizás seas tú quién desee que llueva. Las probabilidades de lo malo, son tan altas, como de lo bueno. Así que quédate en el presente, el día a día, y si de verdad te preocupas por mí, la única pregunta que debes hacerme es, eres feliz??