El Mensaje

Jamás una palabra había despertado tanto deseo. Se había encendido la noche apagando al día ya caduco, y el sofá me abrazaba, cobijándome del cansancio que había ido acumulando desde que el alba me despertó con el sonido del amanecer. Mi cuerpo, atrapado entre cojines, retozaba entre palabras que escapaban del televisor, poniendo voz a las historias diarias que entristecían la realidad. Mis pies asomaban por el otro extremo del sofá acariciando el frío que que quería entrar por debajo de las enaguas y que la calor del brasero espantaba sin descanso a la vez que mecía mis ojos, transformando las voces de la tele en una nana que me arrastraba hacía el irremisible sueño. Y camino del dormir, tu recuerdo me asaltó, queriendome acompañar al mundo de mis sueños, del que tú eras la dueña aunque jamás lo habías visitado. Tu cuerpo voló hasta mí, abrazándome en esta caída a las profundidades del sueño. Venías desnuda, mostrando tu cuerpo sin vergüenza y ofreciéndomelo sin pudor. Dormía y despertó mi deseo. Dormía y despertó la pasión. Soñaba y anestesiaste mi corazón. Hiciste conmigo lo que quisiste. Anulaste mi ser, para deshacer mi alma. Me amaste y te dejaste hacer. Besos y caricias nos abordaron, conquistando el navío de aquella pasión. No quería despertar y abandonarte allí. Pero fuiste tú quién me obligó a hacerlo… El móvil que descansaba junto a mí, se iluminó vibrando sin pasión arrancándome de tú lado a la fuerza. Un mensaje de madrugada y tu nombre en la pantalla. Pasaste de los sueños a la realidad en sólo un sonido. Y tres letras acabaron de despertar mi deseo por tí, «VEN…»

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Miradas

Miro hacía atras y te recuerdo. Belleza inalcanzable, ni tan siquiera soñada, porque jamás imaginé que existiera algo tan bello. Desconocidos nexados por el destino, viviendo cada uno su vida, sin saber que caminabamos hacía el punto en que ambas se cruzarían. La seguridad de que la posibilidad de «algo más» estaba de descanso y la tranquilidad de la realidad más cruda, hizo que los nervios se relajaran y perdieran su nombre. Y ahí comenzamos a sumar con poca confianza, recelosos del resultado y más pendientes de los miedos que de encontrar una solución a tanta inseguridad.
Te miro ahora y te veo. Me sigue cegando tanta belleza, que aún sigo soñando pero que ahora puedo tocar. Nuestros destinos caminan de la mano buscando aterrizar en aeropuertos más tranquilos en los que la niebla no esconda los caminos. Ahora queremos más y la situación despierta el nerviosismo, al que intentamos aplacar con todos esos besos que nunca imaginamos que nos dariamos. Sobran mantas en verano y faltan en invierno, esas estaciones por las que ya hemos pasado entrelazando futuros y piernas. Y miramos al mañana, busándonos sin prisa, intentando no imaginar, lo que tal vez, jamás será…

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Huidas

Habíamos huido tantas veces que olvidamos porque lo hacíamos. Se convirtió en nuestra manera de vivir, convirtiéndonos en eternos cobardes. El aire de ahora era distinto al de antes pero a nosotros, nos sabía igual. Lo necesitábamos para sobrevivir, aún sabiendo que su toxicidad, acabaría con nosotros. Valentías por demostrar en la vida y atadas a ellas, la Paz que nunca encontrabamos. Me agarraba al rosario de tus besos buscando el perdón que no encontraba en mí mismo y aprendimos a mirarnos a los ojos sin tener que volver la cara. Nunca un castigo, fué tan deseado. Y fué aquel día que nos detuvimos hartos de huir, que nos encontramos de verdad. Nos plantamos deseando crecer, agarrados a la tierra que tanto nos vió correr. Nuestros besos despertaron valentía, ahogaron el pasado y trazaron un futuro, boceto de lo que tal vez sería, o no…

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In Time

El tiempo nos pertenece… Encerramos las horas y los minutos, nombrándolos para no olvidarlos, y los ordenamos para poner principio y final a nuestros días. Rodó el mundo y la vida con él, sin prisa pero sin pausa, y algunos decidieron disfrutar de su tiempo a costa del tiempo ajeno. Unos se dedicaron a robar alimentos para sobrevivir, otros riqueza para tener más, pero los verdaderos ladrones, se dedicaron a robar tiempo. No les bastaba con el suyo y hacían del ajeno, su riqueza personal. Con él, aumentaba su riqueza y llenaban sus despensas. No necesitaban guantes para tapar sus huellas ni nadie les acusaría de robar. Jamás nadie llamó ladrón a quién quitaba el tiempo de los demás. Interminables colas, esperas innecesarias en comercios u horas extras en los trabajos. Un goteo incesante de tiempo que vamos perdiendo sin remedio. No hay reposición de un solo segundo y así, lentamente vamos entendiendo que nuestro tiempo, el de cada uno, es nuestra mayor riqueza…

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Sol y sombra

Cuando se va el sol, llega la sombra… Se habían retrasado las respuestas así que hubo que imaginarlas y así fué como se creó todo el Universo y nos perdimos en él. No había mapas mostrando el camino, sólo la certeza equivocada, de que lo que imaginaba, era real. Y así emergió de nuevo la rabia, el llanto y la desesperación que arrastró a un agujero negro todo lo bueno que se había creado. Las preguntas que no se hicieron, tenían las respuestas, y las respuestas inventadas, jamás debieron nacer. Las voces agitaron el silencio, las palabras hirieron de muerte, y tan sólo el dolor del otro, trajo la tan deseada calma. Hubo tiempo de huir, pero nadie quiso hacerlo porque no aún no era el momento de rendirse. Así que el Universo sigue girando. Soles iluminando todo cuanto tocan, arrancando a girones la oscuridad. Y aquí en la tierra como en el cielo, la Luz crea las sombras, porque realmente, cuando se va el Sol, llega la Oscuridad…

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«No entendía de palabras»

Llegó como todos, sin avisar, y como todos se quedó aquí. Eso fué lo único parecido que tuvo con los demás, porque el resto, creó la diferencia. Caperucita perdida entre Lobos, perdiendo la inocencia entre aullido y aullido. Ni siquiera las flores dieron color ni el sol secó el barro. El camino se llenó de obstáculos creando aquello que el mañana traería. Sus labios se quebraron y el corazón descompasado ya no volvería a bailar. Se levantó en armas y construyó una armadura que olvidó quitarse en tiempos de paz. Tras de sí tierra quemada y corría para no asfixiarse con el humo que provocaba en su huída. Aprendió a desconfíar y olvidó buscar la belleza en lo malo, convirtiendo los días, en batallas infinitas. Lentamente abandonó el lenguaje mientras se dedicaba a rugir y bramar. Y cuando quiso acordar, se dió cuenta, de que ya no entendía de palabras…

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En modo personal

Grandes, altos… así son los tacones con los que te has presentado en mi casa. Van a juego con tus piernas, infinitas…. Una música suena de fondo, tranquila, relajante y sólo la luz de unas velas, son testigos de nuestra cita. Tu silueta se mueve al compás de las llamas de las velas y éstas, parece que bailaran al son de la música. Estás ahí, delante de mí, como tantas veces había imaginado. Mi mente vuela intentando imaginar que llevarás debajo de ese abrigo pero no hace falta. Te acercas a mí, lentamente, con mucha sensualidad. Tus caderas se balancean, tus piernas dan pasos firmes pero elegantes, como si los zapatos formaran parte de tu cuerpo. Y justo delante de mí, con mucha tranquilidad, te quitas el abrigo. Se desliza por tus brazos cayendo tras de ti. Has vestido tus piernas con medias y ligueros, que te hacen más sensual y atractiva. Y tu ropa interior, del mismo color que los zapatos, hace que me sea imposible quitarte los ojos de encima. Tu sola presencia me pone nervioso y la visión de tu cuerpo me excita. Lo sabes y giras sobre ti misma para que, entre sombras, pueda verte. Mis manos ansían tocar tu cuerpo, mis labios besar los tuyos y todo yo te desea. Llevo rato empalmado. Me acerco a ti…
Mis manos te rozan como si tuvieran miedo de hacerte daño. Dibujan tu cuerpo. Tocan tus piernas, tus caderas, tu cintura, tus pechos… Mi boca se acerca a tu cuello, tu vello se eriza y cuando notas mis labios sobre ti, gimes… notas como tus pechos se endurecen y tus pezones se han puesto tiesos. Estás muy excitada, tanto como yo. Mis labios besan tu cuello, lo muerden y van subiendo hasta tu boca. Nuestras lenguas se enredan. Mis manos pellizcan suavemente tus pezones. Nuestras respiraciones se aceleran y nuestros cuerpos se buscan. Quieren rozarse, sentir el sexo del otro. Mi mano se desliza hacia abajo… Estás muy mojada. Abres un poco las piernas. Tu sexo quiere mi mano y mi mano quiere tu sexo. Gimes… Me pides más. Mis dedos encuentran tu clítoris y lo acarician suavemente. Tus pechos también quieren y llevas mi cabeza hacia ellos. Me das un pezón y mi lengua hace que se ponga duro. Mis dedos siguen masturbándote, a ratos suave, a ratos fuerte. Tu cuerpo se arquea, tiembla de placer, se agita de excitación. Y sin esperarlo mi dedo entra… Te desbordan las sensaciones. Estás tan excitada que te puede el deseo y el instinto se adueña de ti. Quieres follar, que te folle. Mi dedo entra, sale y con cada movimiento te estremeces. Tus manos desean tocar también. Como puedes desabrochas mis pantalones. Los bajas y buscas bajo mis boxes lo que tanto deseas. Está enorme, muy mojada y empiezas a masturbarme, muy fuerte, con violencia. Grito, de placer. Mis dedos te masturban, tus manos me masturban. Nos vemos entre sombras y nuestra excitación aumenta. De un empujón me sientas en el sofá. Te pones en cuclillas delante de mí y mi polla, hinchada de excitación, queda a la altura de tu boca. Me miras a los ojos y empiezas a chuparla. No puedo evitar gritar, me agito. Mis músculos se tensan. Y mientras una mano me masturba a la vez que la chupas, la otra juguetea con tu clítoris. Notas como crece por momentos, como se calienta, como se humedece. Quiero correrme y a la vez no quiero que esto acabe. Tus dedos te follan y notas que vas a explotar también. Y sin dejar de chupar, exploto, al mismo tiempo que tú. Gritamos, gemimos e intentamos buscar aire…
Te levanto y nos tumbamos abrazados. El instinto se fue y vuelve el cariño…

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Idas y vueltas

Dulces recuerdos y maravillosos presentes…
Libros y palabras entrelazados, agitados, que no mezclados, llenan el vaso de estos últimos días. Cuerpos deseosos de unos besos que jamás probaron que tiemblan sólo con el deseo de hacerlo. Palabras que nacen al amparo de la noche, vistiendo los desvelos que dejó el sonido de un mensaje. Sonrisas tejidas con anhelos y sueños, con sexo no consumado y el sueño de un príncipe hecho casi realidad. Sentimientos que crecen en el regazo de los recuerdos y habitan bajo la piel. Y todo lo querido vivir y no se vivió, todo lo vivido y que no se quiso vivir, y todo lo que se vive ahora, da vida a unas palabras que antes ni exístian, que se crearon sólo, para expresar lo que se sintió y lo que se siente.
Poemas invisibles hasta ahora, vacían su significado sobre mí, buscando compresión y así poder significar. Historias cotidianas, mudas de música, acercándome otra vez más al desafío de querer comprender y expresar. Ávido de más, machacando cada palabra hasta sacar de ellas su último significado, transgrediendo su forma original y convirtiéndolas en lo que a mí me interesa que sean. Nueva fuente en la que beber, que aumenta mi sed y mi inspiración.
Recuerdos y libros, pasado y presente se han cruzado de nuevo, para escribir un nuevo capítulo…

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Maravillosa Minoría

El verdadero poder no está en destruir a alguién cuando puedes hacerlo, sino en perdonarle la vida. Dos equipos de una misma ciudad, dos formas diferentes de entender el fútbol y la vida. Unos, dedicados sólo al fútbol, porque para eso se creó aquel club, dejándose el alma en el terreno de juego y aún así sin titulos que festejar. Un sentimiento que ha ido creciendo a base de tropiezos y de derrotas y por eso ha calado tanto entre sus aficionados, que a pesar de todo no los dejan sólos pase lo que pase. No entienden de política, ni quieren entender, porque lo único que quieren es hacer por lo que le pagan, jugar al fútbol. Un club tan independiente, que no se avergüenza a la hora de decir que se siente español y tan catalán a la vez, como la prensa de esa región que los machaca por no proclamar el catalanismo como ellos quieren que lo hagan. Periquitos en terreno hóstil, enfrentados a unos culés, ensalzados a los cielos por esa prensa, que más que Catalanista es Barcelonista. En sus vitrinas lucen los títulos ganados a lo largo de su historia y desde hace años, son los valedores (o creen ellos que lo son) de unos valores ejemplares. Respeto y juego limpio. Eso exigen a los demás equipos porque ellos son los mejores. Y cuando uno ve que entre sus jugadores hay provocadores, que se rien de sus propios compañeros de profesión, faltan el respeto a los equipos rivales recordando cuánto han ganado ellos y que poco los demás, descubres que les falta mucho para llegar a ser «Mas que un Club». Porque no se consigue ser un gran club mezclando política con deporte, ni teniendo en sus manos una maquinaria periodística que los alaba tanto como machaca a los demás, olvidando la ética y la objetividad. Por eso y a pesar de tanto trofeo hay uno que jamás conseguirán, el del Señorio que tienen otros equipos a pesar de ser Maravillosa Minoría.

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Dulce Navidad??

Y con mágia acabó todo… Otra Navidad más acaba. Acabaron las cenas y comidas, que han atiborrado los deseos de fiesta de todos nosotros. Deseos e ilusiones que adornaron las casas y las calles, volverán a las cajas donde hibernarán hasta la próxima Navidad. Las luces volverán a apagarse dejando, dejando huérfanas de brillo las noches que han de venir. Los árboles ya no acunarán bombillas y los finjidos pesebres, darán paso al hueco vacío sin árbol ni Belén. Mantecados y turrones que presidían las mesas desaparecerán, culpándolos de todos esos kilos de los que ahora nos arrepentimos tener y nos engañamos, jurando y perjurando, que los echaremos de nuestras carnes a base de dieta y ejercicio. Todo llega a su fin, reuniones de amigos y familia, promesas ahogadas entre uvas y campanadas, champán y cava celebrando Nuevas y Viejas noches. Y en este último asalto, Magos vestidos de Reyes, portando bajo el brazo, deseos y regalos para cumplir con las ilusiones de todos nosotros, y cerrar con su Magia, otra pesada Navidad…

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