Baeza y su sentir (viernes)

Aquí, en Baeza, repetimos. Nuestro segundo año y seguimos tan enamorados como el año pasado de esta ciudad y su festival. Un pueblo que llegado el momento, vive por y para la música. No en vano, es la cuna de Supersubmarina.

Llegamos casi directos al recinto ferial y entramos cuando Maren y la tarde casi tocaban a su fin. De lejos, un sonido limpio y una voz dulce para darnos la bienvenida y dar paso a los incombustibles Sidonie, y como siempre, divertidos, ante todo, pero no sólo eso. Nos regalaron sus himnos y nos adelantaron temas de su próximo trabajo.

De los consolidados pasamos a las revelaciones, a la emergencia hecha carne en Querido. Digno hijo de su padre. Otro Ferreiro sobre el escenario, tranquilo, sobrio y muy joven, con un horizonte por pulir y toda una carrera por delante.

Noche cerrada y tocaba Veintiuno. Tan ellos, con ese sonido fresco sostenido en el amor y el desamor. Tan potentes en directo que no dejamos de saltar. Una delicia a tan sólo unos metros de distancia.

Karavana pegaron fuerte (cuando no) desgranando un repertorio que abrió camino a Elyella, que hicieron de la madrugada del sábado algo inolvidable. Sus temas, unos sobre otros, unidos al non stop y el baile sin descanso hasta caer desfallecidos.

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