Truenos mezclados con polvora y chinos,envueltos en papel,preparados para abrir camino a la Virgen y su Hijo. Camino de una plaza,donde,a hombros de los hombres,haran reverencias el uno al otro. Ella adorando a su hijo,que resucito y El a su madre por darle la vida. Y entre el humo y el sonido de tormenta,los hombres vitorean al son del estruendo de los petardos a una madre y a un hijo que cada año dan a un pueblo entero la ilusion de una fiesta que se pierde en el fin de los tiempos y que hemos conseguido que dure una eternidad. Petardos y Culleros,una union que ni los dioses podran separar…