Hace años que escapó por la ventana. Estaba abierta para hacer huir la calor que poco a poco la consumía y desde allí escuchó el rumor de unas Estrellas que la llamaban. Como un canto de Sirenas la hechizaron y sin poner resistencia fué en su busca. Abandonó aquella cama que se había convertido en su refugio durante tanto tiempo y aquel cuerpo que el tiempó envejeció y la enfermedad maltrató. Dejó atrás dolores y angustias, noches eternas y días infinitos. Dejó huérfanos de Amor a unos hijos y un marido que aún hoy la recuerda en cada rincón de la casa. Y emprendió un viaje al Firmamento dejando tras de sí lágrimas de recuerdo y ausencias dolorosas. Ahora vive arriba, en ese Universo que nos reclama y acogerá a todos, llenando las noches desde entonces, con su Luz Infinita…