Detalles, casualidades inducidas, favores mudos. Todo un abanico de acciones que revelan la sensibilidad de cada uno. Somos seres únicos rodeados de millones de almas, y es precisamente la conexión con cada una de ellas las que nos diferencia aún más. Cuántos más lazos nos conecten, más distintos seremos. Sin sensibilidad nos volvemos egoístas y olvidamos el nosotros para solo pensar en el yo. Son esos flujos vitales que nos unen a otros los que nos hacen comprender que para crecer personalmente hay que pensar en los demás. Proyectándome en los demás adquiero plena conciencia de mi mismo. Es a través de gestos a los que no das importancia como se llega a la plenitud personal. Escuchar, comprender, ayudar. Verbos que nos unen a los demás, intentando conseguir que entre todos fluyan todos esos sentimientos que nos hacen grandes…