Yuli

No llegó al décimo… Dormía sin querer día tras día desde aquella noche que se hizo eterna. Un coche veloz y la confianza de quién no teme nada, hicieron que la belleza se detuviera en seco. Sus ojos abiertos ya no querían ver y su vida descansaba en una cama vacía de sueños y de futuro. La esperanza y el amor de los suyos la mantuvieron aquí, tirando de ella para que no se fuera y escondiéndola de una muerte que al final la encontró. No tenía edad para muchas cosas, menos aún para morir. Pero hoy, entre la Virgen del Rosario y la del Pilar, duerme un nuevo ángel, con olor a sal y con la piel morena que saltó de Castillo en Castillo hasta que su vuelo se detuvo. Ni Moros ni Cristianos, ni besos primerizos, ni planes cumplidos. Todo se fué con ella. Una hija, una hermana, una nieta. La belleza es menos bella desde hoy, y la vida, un poquito más amarga…

DEP, YULI

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