Agujeros

Palabras deshinibidas iluminadas por sombras seductoras para un espectáculo en el que lo de menos fué el sexo. Cuerpos perfectos elevados al cielo amarrados a cuerdas y sujetos sólo por sus manos, desafiando al miedo y al equilibrio. La música vistió cada movimiento y cada palabra de una historia que empezó criticando al amor pero que como siempre acabó rendido a sus pies. Porque en realidad de eso iba la historia. De volver a demostrar que el amor es algo maravilloso, que tras los tocamientos que nos transformaron en perros y cerdos, hay mucho más que sexo. Que la lucha diaria por ser felices y conquistar al otro, es la base para conseguir un «para toda la vida». Entramos en un agujero llenos de luz y diversión, iluminado por mensajes de esperanza y críticas veladas y salimos de él con una sonrisa en la boca y preguntándonos si la pitonisa era o no de Peligros…

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