Me pertenezco

Flotando, transformando el cielo en un puzzle sin solución y moteando el pálido atardecer que anuncia el fin de otro día. Las nubes ajenas a la vida, obserban otro nuevo regreso que deja atrás el agobio y las prisas. Una ancha avenida me da la bienvenida y muestra un camino que se transforma en ida o en vuelta, según la dirección que cada escoja. Avanzo sin miedo, con la tranquilidad de saber, que haga lo que haga estará bién, que decida lo que decida, sólo yo seré el responsable. Me abro de nuevo a la libertad de mis decisiones, a la alegría de no saberme sólo y a la esperanza del reencuentro conmigo mismo. Todo está tranquilo. Sólo el dolor ajeno altera mi ánimo pero ya sentado, disfruto del momento, del ahora que me corresponde y seguro de mí mismo al pensar, que por fín, me pertenezco…

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