Amaneció

Ya no me asusta el viento aullando tras las ventanas, aquel que me erizaba la piel y me hacía esconder bajo la cama. Ya no hieren tus palabras ni siembran miedo en mi alma. Puedo decidir, equivocarme o no, con la tranquilidad de quién se siente seguro de sí mismo. Voy sintiéndome más libre, porque cada vez, tengo menos cosas que perder. Tengo cada vez más preguntas, camino abierto para nuevas experiencias y descubrimientos, la dirección correcta para seguir avanzando, conociéndome más y así poder afianzar esta felicidad que crece de nuevo conmigo. He vuelto a descubrirme, gritando al viento mi nombre, orgulloso de ser quién soy y de lo que soy, de saber que mi paso deja huella y que me recuerdan a pesar de todo. Hace tiempo que decidí ser, y casí lo olvido por segunda vez. Sólo yo fuí el culpable y sólo yo, debo poner remedio. Ahora descanso sobre la cama mientras oigo al viento susurrar mi nombre…

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