Pudimos y no quisimos, triste resumen. Soñamos con construir un nuevo mundo juntos, cimentado en los nuestros y todo quedó en andamios. Los puntales no eran fuertes y a medida que levantamos una nueva habitación, la otra se desmoronaba. Acudimos sin pensarlo a sostenernos pero el cansancio y la rutina, mermaron nuestras ilusiones y el amor. Todó se hundió. Cayó a nuestros pies sin querer hacer más, viendo como el esfuerzo se desvanecía atrayendo de nuevo los fantasmas de la culpa. Recogimos y regresamos, cada uno a su mundo, sin ganas de querer construir nada más, por miedo a un nuevo derrumbe. Pero ya no camino sobre escombros. Sirvieron para cimentar un nuevo camino. Ese que recorro a diario, donde comparto mis días con la gente que lleva a mi lado toda la vida y en el que voy conociendo nuevas personas. Y todos y cada uno de ellos, nuevos y viejos, me recuerdan que no debo perderme de nuevo en construcciones que no estén diseñadas, por un buen arquitecto…