Despertamos la mañana con ochios y café, intentando evadirnos del sol y la calor, paseando Baeza, buscando se centro más sombrío a la búsqueda del Sentirplaza y los grupos que la vestirían.
Llegamos justo con Vuelo Fidji y su potencia. Conexión perfecta con la gente a la que arrancaron del sopor y de sus cervezas para hacerles saltar y bailar. Tiempo bien aprovechado pada todos. Ventura, Sarria y Bea Miau, quizás no sea en ese orden, alumbraron aún más la plaza, llenando cada recoveco con su música, haciendo las delicias de los comimos escuchando música en directo. Por algo este festival tiene algo especial…
Abrió la tarde Blam de Lam, cuando el sol más apretaba. Todos los que no estuvieron, se lo perdieron, pero fueron el mejor preludio para un último día de música espectacular. Alcalá Norte los relevaron, y con sus letras diferentes y su rock intransigente, apuntalaron la tarde para lo que había de venir. Hey Kid, me sorprendió. Reconozco que no estaba entre mis favoritos y destrozó mi previsión. A sus letras íntimas, frescas, sinceras, les imprimió la fuerza de las guitarras que por momentos lo hacía más rockero que popero. Sorpresa mayúscula. Emergió Zahara de la oscuridad, con su vozarrón. Empezó lentamente, pesando más el espectáculo, aludiendo a sus raíces y los sentimientos. Pero una vez desatada, no paró, llevando el show y la música, a su estadio más alto. Legó el turno de Malmö 040 y otra sorpresa. Estos Barceloneses hicieron las delicias del público, asentando aún más su corta trayectoria con unas canciones conocidas por todos, y su sonido pop-rock reconocible. Se atrevieron con “Algo que sirva como luz” de Supersubmarina, homenajeando a la banda en su tierra. Valientes ellos que salieron bien parados. Incombustibles Dorian, con su eterno espectáculo y sus inolvidables himnos. No hubo sorpresa con ellos, que presentaron cada uno de sus temas antes de tocarlos, restándole ritmo a su concierto. Pero son Dorian y gustan, así que todo perdonado. Tomó el relevo Besmaya, y a pesar de su corta trayectoria, pareció que llevaban toda la vida en esto de la música. Gustaron, llenaron y triunfaron. Y otra sorpresa para añadir. Cerraron We are not Dj’s como se merecía un gran festival. Fiesta, baile y felicidad hasta el cierre.