El destino nos debía una y nos la pagó con creces. No fue un sábado cualquiera. Este 24 de mayo era la tercera, y fue la vencida. Un regimiento de amigos tras la barra, sobre el escenario, cuidando niños, prendiendo la candela para cocinar, inmortalizando los momentos con su cámara, sirviendo, alegrando, disfrutando. Haciendo otro año, más grande, un pequeño sueño con sus propias manos, tallando deseos con ilusión y pasión, trabajando codo con codo, padres, madres e hijos. Orgullo es lo que siento, felicidad a raudales y apoyo incondicional cuando vimos sobre el escenario a Inma, a Choco y a Javi. Así, tal cual, con sus nombres, porque para nosotros son ellos, nuestra gente, nuestros amigos. Orgullo y felicidad al vernos detrás de una barra evitando colas, sirviendo sonrisas, alimentando pasiones. Se que lo repito una y otra vez, cada vez que puedo, pero recordar es la única forma de no olvidar y de mantener vivos los sentimientos. Pellejeros, pellejeras, indiscubiertos, miamis, viernes al sol, verano azul. Da igual el nombre del grupo, todo se resume en una sola cosa: AMIGOS, de los de verdad. De los que acuden, apoyan y están. Ese es nuestro mayor tesoro, el legado que dejaremos y el ejemplo para nuestros hijos. Sigamos por el buen camino, haciendo grande todo lo que toquemos.
Hay muchos festivales. Más grandes, con mejor nombre, pero ninguno con gente tan maravillosa. Hay muchos festivales, pero éste, es nuestro festival.