Adioses y holas

Ya no hay más. Llegamos a un nuevo despido, agitando las manos en saludos que dicen adiós a un concluido año que ya jamás volverá. Se marcha dejando tras de sí tantos planes cumplidos, tanta ilusiones hechas realidad y tanta vida disfrutada. Entre sus días, llantos necesarios poniendo fin a historias heridas de tristeza, alivios desenfrenados y el descubrimiento de nuevos tesoros. Tras los meses, el frío y la necesidad de recogimiento y toda esa calor que nos empujó a la calle. Retos consumados, medianamente bien y el retorno a la carrera, esa que jamás acabará. En la frontera del ayer y del hoy, imaginamos lo que será el siguiente año, totalmente diferente a lo que realmente nos espera, aunque intentamos domarlo a nuestro antojo. Le decimos «hola» con ilusión, la misma que nos lleva llenarnos de la energía necesaria para olvidar que cumpliremos un año más, y aún así, sentirnos tan vivos, como nos sentimos, año tras año…

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