Pili y Elo. Fue en el instituto, en aquellos desayunos que alargábamos a costa de las clases, cuando aún creíamos que nos comeríamos el mundo. Venía de repetir, tercero de BUP, que por entonces ESO aún no se llevaba, ni tampoco seguir las normas a rajatabla. No éramos malos, traviesos si acaso y muy buenos amigos. Por aquellos entonces odiaba a Héroes tanto como Elo los amaba, o eso decía yo, porque en fondo y en la intimidad los escuchaba. La edad y sus mentiras para caer mejor y que no te dejasen de lado. Y la falta de personalidad para hacer lo que realmente quieres hacer. Pili era más pija. Rubia de pelo largo, encajaba muy bien con Elo, de pelo negro (o eso quiero recordar) y look a lo Bunbury. Siempre juntas, sin importarles lo que pensara las gente. Y el pardillo con ellas (yo). Conversaciones en la barra de aquellos desayunos en La Frontera , cuando aún no tomaba café. Tal vez era demasiado joven para beberlo y para tantas otras cosas. Así que Cola Cao y media, tampoco había presupuesto para más, y hablábamos, del presente, de sus amores, que los míos eran más aburridos. No se si del futuro, aquello pasó hace ya tanto, pero lo que sí recuerdo perfectamente, es que fueron ellas las que me enseñaron a preparar ese Cola Cao frio sin grumos…