No se trata sólo de follar, ni mucho menos, ni siquiera este relato. Porque me gustan los besos, el roce de unos labios y todo lo que despiertan, la humedad que atraen y el deseo que atesoran. El despertar de la imaginación, bailando con lo que vendrá después, o más bien, lo que gustaría que llegara. El pacto de dos para seguir adelante y aventurarse a descubrir nuevos paisajes. Dos mundos a punto de estallar, de placer, transformando su Universo tras el Big Bang. Me gustan las caricias, esas que erizan, las que te arrancan hasta el último gemido y te obligan a cerrar los ojos, tratando de adivinar por donde caminan los dedos. El juego del tú y del yo, la matemática perfecta en la que, cuanto más doy, más recibo, y en el que tu placer, es inversamente proporcional al mío. Mordiscos, para arañar tu piel, marcando el momento. Pellizcos de mi boca que se empeña adentrarse en la Sabana de tu piel, sin mapa, sin miedo, todo por averiguar, si era tan dulce como pensaba. La constante e imparable crecida de un río que desembocará en un mar en calma. Y el respeto, eso sobre todo, con o sin amor. De tratarnos de Tu a Tu, en un vaivén de sensaciones donde ambos estamos condenados a ganar, porque de eso se trata, sólo de ganar. Y lo confieso, me gustas follar, pero aún mas, el sexo Y sus alrededores…