Evidentemente

Evidentemente era claro, no tanto como pensaban pero lo bastante como para creer en él. Infundía seguridad, aunque en su interior era el más cobarde de todos, pero tenía la grandeza de esas palabras que con sólo pronunciarlas, sentaba cátedra. Creció buscando la verdad y solamente la verdad, por eso le gustan las cosas claras, esas que no dejan lugar a dudas. Quedó en evidencia más de una vez, peligrando su significado, pero logró recomponerse, y acabó por ser quien es hoy en día, evidentemente. Hubo quien quiso parecerse a él, pero Naturalmente no era lo mismo, aunque lo parezca. No aseguraba tanto, porque no tenía pruebas, así que trataba de engañar con la naturalidad que le caracterizaba, pero a poco que le achucharas, se venía abajo, confesándolo todo. Evidentemente nunca quiso vender a nadie, tan sólo corroborar lo que ya era obvio, y aunque pareciera un poco soberbio, sólo hacia lo que le parecía correcto. Era cuestión de valores, de la ética más extrema, que no dejara pasar ni una sola oportunidad, en poner de manifiesto cualquier opinión, buena o mala, que tuviera meridiana claridad, dejando así constancia de que, evidentemente, las mentiras no iban con él. Pero no todo era tan claro. A veces dudaba, cuando, tras oír todas las versiones de la historia, se ponía en lugar de los demás, procurando entender las razones ajenas, y que le hacían no ver el veredicto que en un principio era tan claro. Y es que un Tal vez no es tan evidente, ni la certeza tanta, cuando duda de ella misma. Evidentemente, todo esto no son más que conjeturas…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
28 − 7 =