Love of friends

Pasan los años, retorna el pasado. Vuelven muchos de los que se fueron buscando su vida en otro lugar, construyendo su futuro lejos de aquellos niños que fuimos. Veranos en pandilla, comiendo pipas en cualquier tranco, descubriendo rulos bajo las estrellas, sin tan siquiera imaginar, como serían nuestras vidas. Casi todos nos casamos y casi todos nos divorciamos, evolucionando hacia las personas que hoy somos, aprendiendo que no hay victoria sin derrota, ni crecimiento sin dolor. Es la vida en movimiento, que no se detiene por nadie, mucho menos por nosotros. Pero hemos sabido adaptarnos, coger el paso para no desafinar. Disfrutar del momento y de los seres que lo llenan, y aquella pequeña pandilla de tres, hoy se ha multiplicado y ya son seis, todos necesitados de buenos ratos, todos deseosos de los demás, de la compañía, de la charla, de imaginar la vida del otro valorando así la tuya, y tal vez, alimentando nuevas ilusiones para futuras fechas. No se que tiene este pueblo y su gente, que une sin atar, que atrae sin agobiar, que penetra dentro de ti, y ya no puedes pasar sin él. Y es que por muy lejos que te vayas, por muchas aventuras que corras, lo mejor siempre está aquí. Los Nogales nos han vuelto a reunir, poniéndonos en común y cortándonos como pedacitos de pizza, todo para ponernos al día de nuestras desdichas y alegrías. Todo para unir más si cabe una amistad que no hace más que hacer feliz a todo aquel que la toca…
Para la “Quedada veraniega”. Ayer, hoy y siempre

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
15 ⁄ 5 =