Albumes y tormentas

Y llegó la calma. Y con ella la persona que somos, que no siempre tiene que ver con quienes fuimos. A veces son sólo retazos, breves pinceladas de recuerdos que se disipan en el tiempo, que intentamos amarrar, pensando que en ellas están las respuestas al momento en el que vivimos. Pero lo cierto es que el tiempo que va quemando días, años, vida, y lo único que importa, es el presente, el ahora que habitamos, ese que en un futuro nos dirá si mereció la pena la vida que vivimos o si por el contrario, pasamos de puntillas, pensando que pudimos hacer más, disfrutar más, vivir más. Vuelve la nostalgia en forma de fotos, de lo que fuimos. Amores jóvenes, imperfectos, igual que ahora, sólo que ahora, somos más conscientes. Chicos de instituto que intentan regresar sobre sus pasos, para no caer en el olvido, en quedadas cuarentonas que nos muestran como hemos cambiado. Y mientras tanto la vida sigue, y “nada es suficiente». Ni los fracasos, ni las ilusiones, ni las mentiras; ni todos aquellos que no aparecen en las fotos, pero que completan los álbumes de nuestras vidas. Almas que se unen a nosotros sin razón aparente y que vienen a enseñarnos algo. Hilos que unen y enmarañan existencias, haciendo extraños compañeros de viaje. Buenos ratos y tormentas, que nos darán la clave de quien va de paso o quien se queda, de quien se fue y quien regresa. Lo sabremos cuando llegue la calma…

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