Estúpidos

Ahora que tenemos más tiempo de ver y oír, y sobre todo, de prestar atención, sorprenden mucho, las actitudes de muchas personas. Mientras unas nos afanamos en cumplir las normas, como siempre hemos hecho, otros, se pasan por el forro cualquier tipo de orden que haya que cumplir, como siempre habrán hecho también. Y en este estado de alarma, lo que antes podríamos catalogar de chiquilladas, e incluso, hacernos hasta gracia, ahora se vuelve una irresponsabilidad y un atentado contra la vida de todos y cada uno de nosotros. Ver a gente pasear peluches o disfrazados de dinosaurios, es una payasada en los momentos que corren y ponen en riesgo vidas. Escuchar que en días como estos, los fraudes y delitos, a costa del coronavirus, afloran, tratando de engañar a la gente confinada, nos habla de un tipo de personas, carentes totalmente de moral. Más aún sorprende, conocer que una cadena privada de hospitales, manda circulares a sus empleados, recomendándoles que tomen vacaciones mientras dure todo esto, para abaratar costes. Querer restar sanidad, cuando más se necesita, porque sus cuentas no cuadran, debería considerarse un delito. Lo mismo que aquellas que anteponen la atención a sus clientes a la salud de sus trabajadores, alargando sus jornadas laborales más allá del horario estipulado, poniendo así en riesgo su salud, más tiempo del necesario. Antes era una ilegalidad, ahora además, es una irresponsabilidad. Bares y gimnasios clandestinos, ciclistas y conductores a la fuga, un sinfín de personas, que aun no han entendido la situación en la que nos encontramos. Y es que, ya lo dijo Albert Einstein: “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo».

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