Niños que aún no saben mentir tirando trompos que giran sobre si mismos en un baile casi infinito detenido solamente por el tiempo. Ingenuidad vestida de niñez que poco a poco y empujada por el miedo,aprenderá a mentir. Impanciencia en cuerpos jóvenes que dejaron atrás unos trompos que hace ya tiempo dejaron de girar. Rebeldía y estúpidez vistiendo la pubertad,buscando saciar un deseo que despierta como un volcán en erupción. Años de tropiezos y aprendizaje para estudiar una lección que muy pocos aprobarán. Y paso a paso alcanzamos la madurez,no la sabiduría. Y hoy,a mitad de camino de lo que fué y de lo que será,tomo conciencia de mi mismo. He aprendido que se puede crecer sin mentir,que se puede ser serio sin perder la sonrisa,y que te puedes dejar llevar por la locura siendo responsable. Hoy disfruto del deseo siendo plenamente consciente de lo que quiero y disfrutando de la otra parte sin miedos. Soy consciente de que a pesar del tiempo,los trompos pueden seguir girando y que nadie me conoce mejor que yo. Hoy,soy cada vez más dueño de mi…