Unas nubes desilachandose en el cielo son los restos que quedan de la tormenta. El cielo ha descargado toda su ira contra nosotros porque sabe de nuestros pecados. Nos ha apedreado con agua transformada en hielo,bombardeando nuestro mundo y arrasando todo cuanto tocaba. Vimos llegar las nubes,que lo cubrieron todo,y crearon un eco que nos gritaba desde lejos «cuidado». No lo dejaron escapar y quedó atrapado,como nosotros,entre el cielo y el suelo. Y sin esperarlo, derramaron su agua sobre nosotros y el frío la transformó en granizo ametrallándonos sin piedad. Aire y lluvia. Rayos iluminando la oscuridad que el temporal trajo consigo. Calles inundadas arrastrando con ellas el miedo de los hombres y sus mentiras. Almas temerosas buscando un refugio inexistente para evitar así la rabia del Cielo. Y lo mismo que llegaron,se fueron. Lentamente,dejando tras de si un rastro de daño y de temor,poque la naturaleza nos volvió a demostrar,quién manda realmente en el mundo…