Ni alegría ni ilusión. Ni luz ni calor. Ni amor ni pasión. Una niebla espesa me atenaza y enfría mi alma no dejándome vivir. Me cuesta adaptarme a los días cortos y a las noches infinitas. A un aire cargado de mentiras al que ya ni escucho. A esos cielos rotos en mil pedazos que solo dejan asomarse al sol en horas de recreo. Al ambiente cargado de tristeza que me deprime lentamente acorralándome a un mundo en el que sólo existo yo. Necesito el sol para sobrevivir. Temo a la lluvia y al frío y huyo de ellos protegiéndome con el escudo de la soledad. El cansancio me conquista y todo me parece inalcanzable. Incluso la inspiración ya no quiere cuentas conmigo. Y el único deseo que tengo es que el Otoño e Invierno pasen rápido y yo pueda volver a ser el que fuí…