Respiraciones cardíacas

El pantano respiraba tapando el sol con sus vapores y enfriaba el ambiente para todos aquellos que lo habíamos aceptado su reto. Rodeado de montañas,plagadas de olivos,Iznajar acogió a todos aquellos que decidimos probar nuestra resistencia. El Sol disolvió la niebla y bajo su luz,comenzó la carrera. Empezamos los últimos pero con mucha ilusión que al poco de empezar ya habíamos empapado en agua y barro. Atascos para atravesar los primeros obstáculos,en el que las ramas nos agarraban para impedir que avanzáramos. Llegamos al pie de la montaña y tuvimos que trepar a ella a gatas. Una subida vertiginosa para luego bajarla. Y entre este carrusel de subidas y bajadas cruzamos el Castillo y el pueblo. Avanzaban los kilómetros y los minutos y el circuito nos llevó de nuevo al pantano para dibujar su silueta al trote y retornar al punto de partida. Alli nos esperaban alambradas para engancharnos al suelo,colchones inflables que desembocaban en lodazales,un tunel de descargas que te hacía rechinar hasta los dientes y paredes de paja que tuvimos que escalar con mas ilusión que con fuerza. Y entre carreras,saltos y arrastres llegamos a la meta,sabiéndonos ganadores por el simple hecho de haber conseguido acabar este reto y sintiéndonos casi invencibles…

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