Decisiones

Acostumbrados a sufrir nos olvidamos de vivir. Suele pasar que hacemos de la infelicidad nuestra forma de vida. Culpamos al Universo de cada una de nuestras desgracias y nos dejamos caer en el infinito de la tristeza, sin oponer resistencia, pensando que nada de lo que hagamos nos sacará de allí. Cada día se convierte en una estación de penitencia por la que debemos pasar sin más remedio y de la que nada ni nadie nos salvará. Nuestros ojos se vuelven turbios y ya solo ven maldad y fealdad en cada una de las acciones diarias que nos acompañan. Nos olvidamos de que todo se puede cambiar. Todo lo puedes cambiar. Tal vez seas tú el detonante de todo y tal vez no sea todo tan malo como lo ves. Aquello que decidiste te ha conducido al lugar en el que te encuentras ahora mismo y las decisiones tomadas has desenbocado en las reacciones que ves a tu alrededor. Solo basta con tomar decisiones distintas para que todo cambie. Solo basta que quieras mirar con otros ojos para que la belleza y la bondad vuelvan a vestir tus días. Solo basta que quieras ser feliz para llegar a ser feliz…

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