Errores que pesan

Tenemos la mala costumbre que no valorar lo bueno que ocurre a nuestro alrededor. detalles mínimos, esfuerzos escondidos tras una visita, el sacrificio de lo propio por el bien ajeno. Planes que te desvelan pero que reconfortan al poder cumplirse. Ese regalo que no viene acompañado de ningún porque. Ese roce, esa caricia, esa mirada… Tantas cosas buenas que quedan eclipsadas en el momento que cometes un error. Porque tenemos, sobre todo, la mala costumbre de sobrevalorar lo malo. Un olvido, un descuido que lleva al traste todo aquello que construiste con tanto trabajo. Recordamos más el dolor que sufrimos que la alegría que nos dieron. Una tormenta desencadenada que aniquila cualquier vestigio de todo lo bueno que fué dejando en su lugar un desierto de reproches y tristezas. Arenas en las te hundes aún más cuanto más se piensa en aquello ocurrió. Somos estúpidos, incapaces de ver lo que realmente vale la pena. Somos egoistas, que guardamos todo lo malo en un rinconcito para luego dispararlo en cuanto se presenta alguna batalla. Deberiamos ser mas humildes, reconociendo nuestros fallos para así comprender mejor al otro y saber que por mucho que pesen los errores, está en nuestra mano, aceptar al otro con ellos para que él nos acepte a nosotros con los nuestros.

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