Ahogando vergüenzas

Ni siquiera en el mar son bienvenidos. Huyen del horror, del hambre y la desesperación, bucando poder vivir en alguno de esos paises que llaman civilizados. Siria los expulsa y a nosotros nos estorban. Perdieron su hogar y ahora buscan desesperados un lugar donde acampar hasta que puedan regresar a sus casas. Buscan comprensión y un poco de ayuda y nosotros tememos no tener suficiente para alimentar tantas bocas. Y como siempre hemos hecho, damos la espalda al horror pensando que así no existe cuando realmente estamos abandanonando a su suerte a todos ellos. Refugiados los llaman, aunque a mi no me lo parece, porque ni siquiera encuentran ese refugio. Nuestras bocas seguiran llenándose de vergüenzas, maldiciendo a quienes los obligan a huir pero nuestras acciones serán nulas. No moveremos ni un solo dedo y todo esto acabará en el olvido, mientras ellos seguirán huyendo y muriendo por una vida a la que no pueden regresar. Y el mar seguirá escupiendo cuerpos porque ni siquiera él los quiere consigo…

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