Frío

Llegó el frío, con su aliento gélido, parando en seco la vida y transformando la calor en templanza. Trae consigo las castañas que calientan las efimeras tardes de braseros y enaguas. Ha descosido los últimos retales de Verano, hilachos olvidados ya, y los ha vuelto a remendar, cosiendo mantas de Invierno que nos abrigarán en unas noches casi eternas. Abrazos para sacudirnos la pesadez y besos ardientes para derretir el hielo que nos envuelve. Gorros y guantes, botas y abrigos, el ejército del ropero luchando contra el frío nos ataca. Camas vestidas de algodones que nos envuelven intentando que la calor de nuestro cuerpo no se escape y creando bajo las sábanas una un trópico del que no queremos salir. Los coches brillan, relucientes, gracias a la capa de rocio que la noche congeló y que la calefacción intenta espantar. Zarpazos en el cristal son las huellas que quedan al salir huyendo por el empuje del soplo caliente de un coche que lentamente sube la temperatura. Llegó el frio y sus colores, tristes y cansados, pero colores al fin y al cabo. Llegaron los días opacos y las noches oscuras, preludio de que el Invierno llegó y así, antes partirá…

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