Una sala cerrada con vistas a la vida… El cristal que separa la realidad de su realidad, caldea el reducto de poder en el que se ha convertido aquello. Poco a poco y desde la base, se han ido transformando, creciendo, creando un universo en el que sólo ellos habitan y donde todo lo demás no importa para ellos. Han mutado, elevándose a unos altares desde donde miran por encima a cualquiera, y ahora beben de una divinidad que ellos mismos han proclamado. Pero quieren aparentar humildad, (las apariencias para ellos son muy importantes), hacerse pasar por gente normal a los ojos de los demás, por eso visten sus actos de buenas palabras aunque sus acciones les delatan, y se camuflan entre nosotros intentando aparentar una cordialidad que sabe a mentira. Dinero sin esfuerzo y mandatos sin obediencia previa. Esas son las claves para que personas terrenales crean convertirse en dioses y estén tan apartados de la realidad como del cielo…