Días gemelos, sin empieces ni finales. Uno tras otro en un goteo incesante llenando el vaso de la vida que acabara como todos, desbordado. Olvida el ahora y recuerda el ayer, despertando todas las mañanas en la misma, porque para él ya no existe otra.
Semanas inacabables que empiezan con la misma rutina. El trabajo diario para saciar a los bancos y al estómago. Las deudas tras las esquinas, esperando ser pagadas, acechándonos, esperando recuperar cuanto antes, aquello que nos prestaron. No tienen piedad ni fin.
Meses contados, cerrando círculos y años. Repitiendo los nombres que nunca cambian y trayendo con ellos, Estaciones y Festividades. Frío y calor, alternando con la lluvía y la sequía. Colores que aparecen y desparecen dependiendo del mes que toque, pintan un mundo repleto de vidas.
Historias secundarias, desconocidas ocultas tras las grandes noticias. Gente que se levanta a diario para que el mundo siga girando. Anónimos de la vida trabajando duro para que los perdidos puedan encontrarse, para sostener las familias, para sobrevivir mes a mes. Actores secundarios a los que no ponemos nombre, pero sin ellos, está gran película, no tendría éxito…