Pérdidas

Zarpamos por fin. Cada uno tomó un rumbo esperando encontrar sus sueños más allá de aquel horizonte que parecía tan negro. Decidí que ya no navegaría contigo. Había sido un último viaje muy duro. El crucero que soñábamos, con noches eternas, escalas en planes en los que jamás atracaremos y la promesa de una vida tan nosotros, fué arrasado por la tormenta. Yo la ví venir y pensé que sería capaz de capearla por los dos. Me equivoqué y no me quedaron fuerzas para más. Tú, la tenías encima y en vez de luchar, te dejaste llevar. Recuerdo que te tenía agarrada bien fuerte. No hacías más que intentar soltarte mientras me pedías que no te dejara hacerlo. Una lucha constante contra nosotros mismos, en la que ninguno venció. Derrotados ambos, la tristeza de un nuevo fracaso llama a la puerta, dejándome apático y perdido. Voy comprendiendo los porques, y cuanto más lo hago, más me duele. Esta, ha sido una herida muy profunda, y ya son dos, en la que no sólo he perdido de nuevo mis sueños, sino que casi me pierdo de nuevo yo… Ahora dejo pasar los días, recuperando lentamente, casí todo lo que perdí…

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