Somos como queremos ser. Agitados por nuestros recuerdos, vamos viviendo a golpe de cambio, decidiendo en cada momento que dirección tomar, intentando sobre todo, no volver a tropezar. Nunca hubo un único responsable. Repartimos culpas y sufrimos más de lo necesario por la tristeza ajena, más que por la nuestra. Debemos aprender a soltar, deshacernos del lastre que nos ancla a un pasado que ya no podemos solucionar y así poder vivir ahora, como nunca lo habiamos hecho. Sobrevuelo el desierto, divisando las ruinas en que quedó todo, pero desde aquí, veo también un horizonte de posibilidades. Jamás imaginé un presente así, ni tan siquiera volar y ahora que lo he conseguido, me invade la felicidad, esa que se irradia a través de cada uno de mis gestos y de mis palabras. Quiero subir más alto, transformar el mundo que me rodea, teniendo claro, que han sido los errores, los que me han dado las soluciones…