Allí donde solíamos buscar…

De nuevo en estado anterior. Otra vez soltero, que no solo, porque nunca estamos solos, y de nuevo repetimos patrones. Mostrarle al mundo lo maravillosa que es ahora nuestra vida, la de cosas que hacemos desde que ya no estan con nosotros, las metas que somos capaces de alcanzar, como si antes hubiéramos tenido un freno que no nos dejaba avanzar. Estados en los buscamos o damos excusas, para mitigar el dolor de la ausencia, para vestirnos de mentiras y no reconocer que nos gustaría seguir a su lado y que la vida sin él/ella, es un poquito menos feliz. Entramos en el juego de tratar de hacer daño sin que se note, de empujar a que pique, a ver si despiertan unos celos que nos tranquilicen y se abra una puerta a la esperanza. Nos olvidamos de todo aquello que dijimos que jamás haríamos, y lo hacemos a diario, dañándonos, más que dañamos. Entramos de lleno en suelo de la incoherencia, lodos inestables que desmoronan nuestro mundo sin querer. Buscamos en resumen, sobrevivir, que no duela. Andamos tras la felicidad en lugares distintos, en variadas personas, en multitud de eventos, olvidando el único lugar donde la encontraremos: nosotros mismos. Olvida, aunque cueste. Piensa sólo en ti, aunque parezca egoísta. Demuéstrate de lo que eres capaz, sin importarte los demás. Vivir para que te vean, te distrae de verte como eres realmente. Y es justo ahí, donde deberías buscarte…

PD: A Yampi, y su dolor pasajero. Todo pasa y todo sana. No te pierdas en el camino de regreso.

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