Cansancios

Cansancio y tristeza van cogidos de la mano. Tras uno viene el otro y depués del otro viene el uno. El agotamiento tira con fuerza de tí arrastrándote a lo más profundo, a las ciénagas de la tristeza, en las que, abandonado y abatido, te rindes y dejas engullir. No hay pataleos ni brazadas, solo dejarte tragar, sentir como lentamente se acaba el aire y vas desapareciendo en la inmensidad de la nada. Un dolor inaguantable al que ya has hecho tuyo y lo meces hasta que se duerme. Cierras los ojos con él y no te das cuenta de que te has acostumbrado tanto al dolor que piensas que es normal. Jamás el sufrir debería ser una forma de vivir. Así que es hora que dejes de rendirte. Que asomes la cabeza y respires, que agarres las ramas de todos aquellos que intentan sacarte del lodazal y descubras que la felicidad se consigue sólo, si tú quieres conseguirla. Vence el cansancio y así huirá la tristeza…

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